Y es que no a todo el mundo le gusta ver a un montón de sudorosos multimillonarios en gayumbos correteando por un jardín para darle puntapiés a una pelota.
Buena gente con buen humor de buen rollo:
P.D. Si conocéis a algún alemán, hasta el miércoles, sed bordes con él. Hay que desestabilizarles como sea.
Desde hace algunos meses le venía dando vueltas a la posibilidad de comercializar la camiseta definitiva para todas aquellas personas que:
A) Pasan un montón del fútbol. B) Comparten la vida con alguien a quien le encanta (aguantando estoicamente sesiones balompédicas interminables). C) Otros.
El caso es que había una cosa que me echaba para atrás: que la gente se confundiese e interpretase esto, que es de humor, con rollos políticos que, todo sea dicho de paso, no me interesan.
Pero, mira, después de lo de Suiza (y conociendo la idiosincrasia española) seguro que hay un montón de desanimados que estarían dispuestos a lucir el lema en sus apolíneos torsos.
Son 12 míseros euros más gastos de envío (que será a través de correo ordinario, o sea que, si os parece caro, os manifestáis delante del ministerio que corresponda). Si queréis una (o miles de ellas), pedid talla y modelo chico/chica a lasmovidasdedaniel@gmail.com
Pues di tú que el otro día, por-una-serie-de-razones-que-no-vienen-al-caso, anduvimos por los platoses de Telecinco.
Una visita (profesional, ojo) que prometía mucho a priori. Bueno, en realidad, no prometía nada pero yo le tenía fe a cruzarme con un montón de famosillos de la cadena amiga. Especialmente con la Esteban. Y pedirle una foto y colgarla aquí y recibir miles de billones de visitas y convertirme en una especie de Pérez Hilton y vivir del cuento a tope.
La cosa es que llegamos allí, aparcamos, nos llevaron hasta donde teníamos que ir (el plató de “Mujeres y Hombres y Viceversa”), hicimos la movida que teníamos que hacer, salimos y esperamos justo aquí (a partir del 2’15”) antes de irnos totalmente defraudados a casa por no haber visto a nadie cuando, al girar el pescuezo, estaba… él.
Superada la tentación de acercarme hasta donde estaba para implorarle que presentase su dimisión antes del mundial y que no nos amargase las retransmisiones con su estilo malo y soso (¡aún está a tiempo!), nos pusimos en marcha.
Íbamos arrastrando los pies por un larguísimo pasillo cuando, de pronto, detrás de una de las puertas, escuchamos risas, aplausos y jaleo a tuttiplén. ¿¡Qué pasaría allí detrás!? ¿Serían los ensayos para el regreso de las Mama Chico?
Nada que ver. El tipo que hacía de guía nos dijo que estaban grabando el Sálvame y que, si nos apetecía, en otra ocasión podíamos entrar a echar un vistazo.
- ¿Por qué esperar a otra ocasión?- le dije yo.
Como el señor no estuvo rápido de reflejos, no supo qué contestarme mientras nos metíamos a cotillear (a cotillear a un programa de cotilleo. ¡Toma castaña!).
Total, que allí nos plantamos. Entre bambalinas. Y, en vista de todo el jaleo que había , algo grande estaba pasando.
Cuando alcanzamos una zona que nos permitía visión completa, alucinamos. Estaban todos: Jorge Javier, el Matamoros que no dijo que se mataba si le hacían no sé qué, Lidia Lozano y sus mechas marujoides, las señoras del público de las que tanto se ha hablado en los grupos de Facebook y… y… y un viejo con los gayumbos al aire.
Bueno, el caso es que sin tiempo para reponernos de esta sobreexposición de “estrellas”, pasó algo que ni mil palabras pueden explicar…
(El de la camiseta negra es servidor de ustedes)
Menuda excursión. Ni cuando me llevaron a caramelos Fiesta en el cole.
P.D. A Jaime Díez, que no le tembló el pulso en tan delicado momento.
Esta es la semana en la que los Perdidos acabarán encontrados y, ahora que se van al paro, ya saben donde les conviene salir para mantener sus carreras en la cima del show business.
Espero que os guste porque menuda pasta valen los anuncios con famoso...
Agradecimientos especiales a Katia por la animación y a David Robles por su voz.
Este post va por las amigas del Forito. ¡Arsa y olé!
Estos días están siendo un poco infernales y no actualizo nada de nada. Esto es así (aquí y en la China Popular). Peeeeero existe Facebook. Una tontería como otra cualquiera que ha hecho rico al tipo que se le ocurrió y que hace que los demás perdamos nuestro, seamos sinceros, no tan valioso tiempo.
La cosa es que el invento tiene su punto práctico: puedes hacer que un montón de personas se enteren de algo y hacerte oír en sitios sin demasiado esfuerzo. Esto también es así aquí y en la China Popular (creo).
Pues bien, últimamente han pasado estas dos cosas. Te cuen:
Resulta que el Barcelona de fúrgol perdió en su campo con el Inter de Milán y cayó eliminado de la Liga de Campeones (la Copa de Europa de toda la vida). Algo sin mayor repercusión si no llega a ser porque el encargado del riego del campo (o el que le mande) decidió darle a los aspersores para que los jugadores del equipo italiano se fuesen a festejar la victoria a su casa. Hecho gracioso en sí mismo que dio pie a innumerables chuflas. Una de ellas, la mía. Y así nació el grupo de Facebook "¿Las visitas se te apalancan en casa? Contrata al jardinero del Barça" Lo sorprendente es que, por primera vez en my life, le he hecho gracia a más de 25.000 personas a la vez (bueno, a algunos no mucha pero se han apuntado igualmente al tema).
Adjunto documento gráfico con el momento en el que el número de miembros ascendía a los cinco patitos.
Por otro lado, descubrí con posterioridad que en el programa de la tarde de Radio Nacional que se llama "Asuntos Propios" hacían un concurso con premio al mejor resumen en diez palabras (o menos) de tal o cual libro (hasta ese momento no sabía ni que era un concurso ni que regalaban cosas). El caso es que hace dos semanas tocó Caperucita Roja y, por lo que sea, gané. Me van a mandar un libro, no sé cuál.
Aporto pruebas gráficas y sonoras de todo esto. A mi nadie me pone la cara colorá por mentiroso.
Para acabar. Una chorradita que mandé al Facebook del "Hoy por hoy" de la Cadena Ser. Tocaba sección de sexo y hablaban de polvos pendientes. Les hizo gracia y a mi, si me saliese un contrato como loquesea en la radio, también me la haría. El guante ya está lanzado, Francino.
Como el culo de un muñeco Ken. Así es como se te queda a ti después de más de 10 horas de avión y así es como entramos los habitantes del viejo continente en Miami: con la raja borrá.
Esto, sin embargo, no te garantiza que el policía de la aduana te lo pueda romper si hay algo que no le parece bien (mientras sujetas el pasaporte con la boca y te digitalizan las huellas dactilares y los ojos. De momento, solo los de ver).
Pasados todos estos trámites burocráticos ya estás en disposición de recoger tu maleta y deambular como un ciudadano americano (de palo) más.
A partir de ahora, todo será poderío a tutiplén y cosas incomprensiblemente cutres. Que de todo hay y todo hay que decirlo.
Hale, a por el coche de alquiler. Que sin coche solo puedes hacer lo mismo que Ramón Sampedro: querer morirte.
Una cosa que hay que reconocerle a esta gente es que se han esforzado en hacer un país donde nadie se tenga que esforzar. Por este motivo, los coches son “utomáticos”. Un follón (¡oh, paradoja!) para un españolito acostumbrado a manejar automóviles como si fuesen máquinas del tiempo del siglo XVII. Ya sabéis, tirando de un montón de palancas y apretando pedales y botones por todos lados.
Después de los primeros apuros por no saber cómo hacer que el cacharro marche, de preguntarle a uno de los encargados y de leer la chuleta que bajamos de Internet; al igual que Lázaro, echamos a andar. Es en este momento cuando te imaginas atravesando impresionantes carreteras con el “Born to be wild” a toda mecha, dando esquinazo a policías en moto que estaban escondidos detrás de una valla publicitaria, huyendo de un T-1.000 o, yo qué sé, volándole la tapa de los sesos por error a Marvin. Pero no. Porque es ahí cuando tu europeo pie izquierdo quiere meter segunda y pisa de golpe el freno pensando que es el embrague.
Un cabezazo y mil disculpas después, ya sí: (mirando desafiante al infinito) “Soy joven, tengo un puñado de dólares y… ¡estoy motorizado! América, te-vas-a-ca-gar”.
Pero, claro, América tiene sus propios mecanismos de defensa. Con poner la hora de la cena a eso de las 7 le basta. Así que, venga, encuentra tú primero el hotel y luego un restaurante abierto a las 10 (según una de las leyes de Murphy menos conocidas “en el país con más sitios para comer por metro cuadrado, una persona, que acabe de llegar por primera vez, lo hará siempre en el único lugar en el que no haya ni uno solo”).
La puta mare…
No, no es un coche robado. Es que allí solo llevan matrícula detrás.
Tal día como hoy hace 18 años el AVE empezó a funcionar entre Cobis y Curros. Bien. Esta mañana los del Hoy por hoy de la Cadena Ser han hablado del tema. Guay. Yo les he mandado por el Facebook una historieta tan real como la vida misma. Chachi. Y ellos la han leído en antena. Ole.
P.D. Como no sé subir sólo el mp3, cuelgo un vídeo con una imagen del fin del universo y el audio editado.
Este post lo pongo porque es un capricho que tengo desde pequenyo (cuando veia a los corresponsales especiales de los telediarios) y, mira, me hace ilusion.
Ahi voy:
"Espanya: buenos dias para ti, buenas noches para mi"
Hale, ya esta.
P.D. Desde Naples, a la puerta de los Everglades (Florida, EE.UU.)
Pan y Circo: un binomio perfecto con el que los currelas vamos tirando, aunque sea regular. Mucho más correcto que el castizo “jodíos, pero contentos”.
Lo que pasa es que hay veces en las que el pan está un poco chuchurrío. O duro. O, como ahora, no hay.
Y es en estos casos cuando sale a relucir nuestro carácter latino (“latino” de la antigua Roma, nada que ver con Shakira). Eso que nos impulsa a reírnos y jugar hasta con las cosas de comer. ¡Circo, circo!
Al abuelo Juanjo. Que, además de haberlas visto de todos los colores, guarda papeles de cuando a Franco ya le venía mal seguir ejerciendo el incomprendido oficio de dictador y me los manda para que los ponga aquí. Y yo lo pongo, que soy muy obediente.
P.D. Mis antecesores son más modernos que los patinetes de Regreso al futuro, que-lo-se-pas.