
Paco Alcázar, dibujante excepcional y, a mi entender, guionista brutal que, además, publica cada semana en El Jueves, se une a la causa con algo de mucho nivel:
"Envoltorio de chicle de El Retorno de El Jedi. Llevo desde 1983 con esto metido en una cajita que me acompaña allá donde vivo. No sé por qué. No colecciono envoltorios de chicles ni soy particularmente fanático de la saga. Sólo se me ocurre una explicación: debe tener un valor incalculable para mí."
Clara Bordas, envía una cosa que, doy fe, lleva pululando por este mundo un montonazo de años:
“Éste es mi Gusiluz, el original, no el de ahora. El mío tiene dos caras.
No me acuerdo cuándo llegó a casa, me imagino que en unos Reyes Magos, y no nos separamos hasta los 12 años.
Dormía todos los días con él y si alguna vez se me olvidaba tenía horribles pesadillas. ¿Cómo puede ser que un muñeco al que se ilumina la cara pueda luchar con monstruos por la noche? Gracias a esta función, cuando me levantaba por las noches para ir al baño y tenía que cruzar ese horrible pasillo, (que por la mañana y a la luz del día era inofensivo, pero por la noche se convertía en un lugar horroroso en el que sentías que siempre había algún bicho malo siguiendo tus pasos), siempre iba conmigo y también me protegía.
El tiempo fue pasando y un verano se me olvidó en casa y tuve que dormir sin él. Cuando regresé ya no volvimos a compartir lecho. Aunque lo tenía encima de la cama junto con otros veintiocho muñecos más.
¿Y cómo le devolví todo lo que había hecho por mi? Quemándole el culo. Una vez, sin darme cuenta, conste, lo dejé debajo del flexo de la mesa de estudio mientras leía en la cama. Mi madre, para calmar mi disgusto, le puso una pegatina de esas que tantos chándals han salvado.
Ahora he vuelto a recuperar mi Gusiluz porque en breve volverá a ejercer de protector con Elisa.”
Y los demás, ya sabéis: foto y explicación a lasmovidasdedaniel@gmail.com






