Una especie de Navidad permanente que durará un máximo de ocho años en la que los pajarillos cantarán alegres, la juventud ayudará a las viejas para que no se líen con los euros en el súper y todos iremos sentados cada mañana (eso dicen los que saben) en el Cercanías; sin distinción de sexo, edad o condición.
Ya veremos. Por lo pronto, el tipo va detrás de otro tipo que (como Secretario en el Madrid) ha salido regulero, y eso es una cosa que juega a su favor.
Pero, vamos, que a mi me da igual. Porque, total, como yo siempre pillo asiento libre en la Renfe...
