jueves, 14 de abril de 2011

Movida 112: el tebeo es una cosa la mar de bonita.

Arranca el festival de tebeos más importante de España.
Un evento al que nunca he ido porque siempre me ha venido mal vivir a 621 kilómetros de Barcelona, no por falta de ganas (ojo). Espero solucionarlo algún año, como lo de ir al Comic-Con de San Diego, a tan solo un océano y un continente de distancia.

Miserias personales a parte, aprovecho la excusa para poner un montón de folios pintarrajeados que salieron de una carpeta de Bom Bom Chip que tengo en casa (no preguntéis).

Todas estas cosas son trabajos que hice en el colegio (lo digo por si a algún chaval le mandan hacer lo mismo y quiere utilizar el blog a lo “El Rincón del Vago”).



“Colin and Peter” (1994)
Página a casi todo color en idiomas.
Sinopsis: Peter y Colin dicen frases fáciles e inconexas en inglés. Al final aparece un garrulo con oveja (para dar mucha risa).
Curiosités: pese a lo que te pueda parecer viendo la forma de las viñetas, NO estaba borracho cuando lo dibujé. Mi nivel de inglés se quedó ahí. Al final, en un giro insospechado de guión, los chavales resultan ser de Galicia (¿?)



“El lenguaje radiofónico” (1996)
Página a todo color y bien llena de monigotes y letras. Sin miseria, vaya.
Sinopsis: cuatro personajes famosos (con caricaturas fusiladas de Francisco Ibáñez) dicen tonterías no muy distintas a las que sueltan ahora.
Curiosités: Aznar aún no era presidente, no sé por qué creía que Anguita era un meapilas y Ruíz Mateos sigue igual de viejo y de mangui.






“La contaminación acústica” (1996)
Orgía de técnicas gráficas. Uso de plantillas para la portada, fotos recortadas de un folleto de Makro, de un “Gente Menuda” y de un dominical de El País (aún me acuerdo); dibujos a todo color y textos intercalados para darle un toque de seriedad y distinción al asunto.
Sinopsis: el ruido molesta un puñao.
Curiosités: la portada es diseño puro. Los del Reina Sofía quieren darme muchísimo dinero por esto para colgarlo con dos chinchetas al lado de “El Guernica”. Me pusieron una nota estupenda.



“La televisión” (1996)
A cuatro manos. A la letra de chica, Rebeca Porcar (antigua compañera del cole) y a los dibujos, servidor de ustedes. Reproducción en blanco y negro de un original (que no tengo) a color.
Sinopsis: todo se recoge en la aún vigente frase final “la tele es un pasatiempo tonto que rara vez da alguna alegría”.
Curiosités: aparece el paraguas de Mary Poppins, moscas antiguas de cadenas de televisión, el mayordomo de Ten, un precio en pesetas y una tele que no es plana (basada en la de Los Simpson).


Y, cuando me ponga, irán saliendo muchos más papelotes.
Estás avisao/á.

lunes, 11 de abril de 2011

Movida 111: Rimembar VIII (WWF)

Los Santos Inocentes del siglo XXI están expuestos a toneladas de violencia televisiva gratuita (los que tienen el Plus en su casa, no. Esos tienen que pagarla). Una vergüenza grandísima, un claro síntoma de que todo se va a hacer puñetas, de que los valores se pierden como los calcetines en la lavadora y, sobre todo, de que ahora “las cosas ya no son tan buenas como antes”.

Y es verdad, joder. Antaño (¿te has fijado que desde que dijeron esta palabra en “El Señor de los Anillos” hay un montón de gente que la usa para darle un tono épico a la chorrada que te van a contar?) éramos tan buenos que, incluso, el Gobierno tuvo que importar ancianas de otros países para que todos tocásemos a, por lo menos, una por cabeza a la que ayudar a cruzar la calle. Poseíamos tantísimos valores que se nos salían por las orejas, dejando el suelo perdido. Y, por encima de todo, la violencia nos era tan ajena, tan ajena que muchos suspendieron exámenes de lengua por no saber su significado.

A las pruebas me remito (pruebas cogidas al azar ante notario):
Rambo nos enseñó que si te molesta el flequillo cuando vas en clara misión de paz a Vietnam lo mejor es recogértelo con una cinta roja.
Bola de Dragón era una serie de dibujos animados. ¡Todo el mundo sabe que los dibujos animados de antes eran buenos para los niños!
Humor Amarillo, oda a la constancia, al trabajo y al esfuerzo. Amén de preparar a la población nipona ante catástrofes naturales y/o/u nucleares.
O, qué sé yo… la lucha libre americana. Espacio catódico que nos grabó a fuego la mejor enseñanza que jamás pudimos recibir, la madre del cordero de los consejos, el quid de la cuestión, ¡el valor de los valores! Concretamente EL VALOR DE DAR UNA BUENA HOSTIA.

Aquello sí que era educación televisiva en estado puro. Hombres aparentemente heterosexuales metidos en estrambóticas mallas (metrosexuales old school) repartiendo conocimientos a dos manos.
Y en surtido catálogo: piquete de ojos, abrazo de oso, sillita eléctrica, golpe con banqueta, patada voladora, ataque con cadenas…
Mientras el profesor Héctor del Mar desglosaba una a una, para mejor comprensión, las lecciones que el Pressing Catch trataba de inculcarnos (el que más grita, más razón lleva; siempre es mejor atacar por la espalda, hacer trampas está bien, etc.)

Cosas que, en definitiva, han hecho de gente como tú y como yo personas capaces de tomar las riendas del mundo con pulso firme, de saltar al ring de la vida con un par.

No como pasa ahora con Pocoyó, Dora o Caillou; que a saber qué mierdas le estarán metiendo en la cabeza a los chavalillos…

miércoles, 6 de abril de 2011

Movida 110: duyuespikinglis?

A todo el mundo le caen mal los ingleses (bueno, y los franceses).
No se sabe muy bien por qué, pero es así.

Yo pensé:

1. "Será por lo de Gibraltar". Pero eso no puede ser viendo las colas que se forman en la frontera para trincar tabaco y bebidas espirituosas a precios sin competencia.
2. "Será por Mr. Bean, Benny Hill, los Monty Python o Little Britain". Imposible, descartado de todo punto.
3. "Será porque sistemáticamente nos daban p'al pelo en las batallas" Menos aún. De eso no se habla en Tele5, y de lo que no se habla en Tele5 nadie sabe nada.
4. "Será por las Spice Girls". Sí, venga, como que en tu clase nadie hizo un baile de fin de curso con algún temazo de aquellas mastuerzas.

Total, que debió ser por lo de la Eurocopa del 96 o por alguna votación fraudulenta en Eurovisión.
Pecata Minuta.

En cualquier caso, como a mi solo me caen mal los perros (dato basado en hechos reales), pensé en ampliar fronteras y visitar ese país lleno de hijos de la Gran Bretaña.

Experiencia altamente recomendable.

Aquí os dejo un montón de fotos (¡a todo color!) con sus pertinentes comentarios ilustrativos.
Espero que os guste.

jueves, 17 de febrero de 2011

Movida 107: guest starring

Por cuestiones de trabajo retorno a la cadena amiga.
Y esta vez de cabeza a su programa estrella (el concepto “programa estrella” es ambiguo. La reputada BBC lo usa, la poderosa ABC también y Tele5, por ir de guay, dice que Sálvame es el suyo. Ya ves tú), evitando innecesarios rodeos.

A Tele5 se va a lo que se va.

Y yo iba a lo que iba: a conocer a una pantera de la comunicación, a una líder de masas, a una pedazo de profesional como la copa de un pino, a… bueno, a echarme una foto con Terelu.

Yo soy el que no es Terelu.
Por si acaso.

jueves, 10 de febrero de 2011

Movida 106: a mancuernazo limpio.

Calla, calla, que resulta que ahora soy gimnasta.
Lo que lees.

Desde hace casi un mes torneo mis lorzas serranas cinco días por semana (sin faltar ni uno solo, ojo) en el gimnasio. Por lo visto, comer muchas patatas fritas no hace salud (¿¡pero las patatas no son verdura!?), sino todo lo contrario.

Así que, nada, fuera todas las cosas de zampar que están buenas o que vienen envueltas en divertidos envases y a darle a los productos de la Madre Naturaleza. Una regresión alimentaria en toda regla. Porque, piensa, si la lechuga “así, a pelo” fuese la caña, ¿alguien se hubiese molestado en inventar un montón de máquinas e ingredientes tóxicos para crear la maravillosa palmera de chocolatazo? Cla-ro-que-no.

Y en esas ando. Tupperware y arreando p’al templo del culto al cuerpo. Nada nuevo para mi…

¡¡¡FLASHBACK!!!

1997, en torno al mes de febrero.

Un niño relativamente ternesco (yo) se dirige a un gimnasio de tres barrios más allá de donde vive con la idea de entrar en la adolescencia por la puerta grande: siendo no gordo.

Total, que llego a la recepción y pregunto que si allí pueden hacer algo por mi rechoncha máquina de llevar la cabeza a sitios. Me dieron dos opciones: viril boxeo o aerobic.

Al día siguiente estaba dando saltos como un loco sobre el step al ritmo que marcaba el chunda-chunda que estuviese de moda en la época.

Qué queréis que os diga, yo vi a unos pedazo de animales arrearle mamporrazos a un saco y, como en los dibujos animados, el saco se transformó en mi. Aquello me animó a seguir con vida, elegir la otra alternativa ¡y convertirme en el primer metrosexual del mundo!

Ahora, vale, cualquier hijo de vecino hace aerobic o se depila el pecho y aquí paz y después gloria. Pero antiguamente (esta palabra es la bomba) mover el cucu en el gimnasio era cosa de “flores de otoño”, no sé si me entendéis…


A mi me daba igual. Un tío moderno es un tío moderno tenga la edad que tenga. Fuera prejuicios.

¡Hale! Tres días aerobic y dos pesas. A lo Schawarzenegger.

Que esa era otra, la sala de pesas. Yo siempre he sido muy de fijarme mucho en las cosas. Por eso los cacharros que había, aunque no los hubiese utilizado nunca, me resultaban familiares gracias a las escenas de patio de las películas carcelarias de los americanos (en las películas talegueras patrias son más de jugar al tute, pincharse con navajas o sacarse carreras universitarias como El Lute). Pero, claro, una cosa es saber lo que son y otra muy distinta saber cómo se llaman.

- A ver, tú, cerdito, press banca. Tres de doce.
- Estooo, señor monitor hipermusculado, ¿press qué?, ¿tres de qué?
- ¡Qué te tumbes ahí y subas y bajes ese palo hasta que se te salga el hígado por la boca!
- Gracias, gracias…

(mucho sufrimiento después)
- ¿Ya has acabado lo que te he mandado?
- Argrgrsshhs assshhgrr
- Pues ahora coges una mancuerna y te vienes aquí.

¿Una mancuerna? ¿Qué mierda es esa? No sé a ti pero, al menos en mi colegio, nadie me enseñó esa palabra.

“Mi mamá me mima”, sí.
“Mi mamá me compra una mancuerna”, no.

Al final, no me quedó más remedio que preguntar…

- Perdone que le inoportune nuevamente, maestro del culturismo, pero, ¿qué es una mancuerna?
- ¡WTF! ¡Una pesa! ¿¡Sabes lo que es una pesa!? Sí, ¿verdad?, ¡¡pues tira y vuelve con una, mequetrefe!!

La traje, la moví todas las veces que me dijo hacia todos los lados que me dijo y no volví a preguntar nunca nada más. Si tenía dudas, ya lo miraría en la Encarta cuando llegase a casa.

Fue pasando el tiempo y me convertí en un profesional. Hacía mancuerneces con toneladas de pesas a cada lado y desarrollaba increíbles coreografías aeróbicas.

Mis progresos, como es normal en una familia comunicativa, los contaba en casa. Al año siguiente, animada por estas historias, mi hermana también se apuntó.

Fuimos, le enseñé cómo nos gustan las cosas a los de gimnasio, le expliqué lo de las pesas y, a cambiarse, que empezaba el aerobic.

Me enfundé mis gayumbos anchotes de señor mayor, alguna camiseta promocional, las bermudas, las zapatillas, y a darlo todo.

En esa clase me esforcé al máximo para demostrarle a mi hermana que era un Dios de la gimnasia y de la magnesia. ¡Pezuña p’arriba, pezuña p’abajo, giro, giro y palma, abdominales de la muerte, más giros, patada! ¡Ole, ole, qué no pare la marcha!

Cuando acabamos, yo, más chulo que un ocho, le pregunté que qué tal.

Ella, me miró a los ojos y dijo:

“Dani, cuando hay que hacer algo tirados en el suelo… se te ven las pelotas”

martes, 18 de enero de 2011

Movida 105: Cosas que yo tengo y vosotros no (XVI).

Increíble pero cierto. ¡Sigo recibiendo cosas!


Guillermo Macías es, bueno, un crack como la copa de un pino, qué queréis que os diga:

"Yo tengo una cosa y vosotros no.
Mi tesoro es una camiseta del 10º aniversario de Grefusito, ese gran amigo de la infancia que nos a dado tantos momentos buenos, tantas caras llenas de pizquillas y, cómo no, esos bebés que dejaban de ser apeteciblemente achuchables para convertirse en bichillos graciosos llenos de una pasta amarillenta y pegajosa por la boca, manos. ropa y un largo etc.

¿Os preguntaréis por qué yo y solo yo tengo ésta camiseta conmemorativa?
Bueno, todo empieza en mi infancia. Mi abuela tenía una panadería en unos de los “mejores y más castizos” barrios de Madrid: San Cristóbal de los Ángeles.
Como sabréis, la picaresca y las buenas artes se manejaban tantos entre vendedores como entre clientes. El caso es que mi abuela, haciendo gala de su protocolo para con el cliente, casi todos niños, no les daba los premios de los Phoskitos, Matutano o los póster que venían con los helados. Y os preguntaréis, ¿quién se los quedaba? Efectivamente, su nieto favorito que solo perdía ese título cuando se comía una docena de huevos Kinder.
Pero como ya os imagináis, todo en la vida tiene un coste y esa camiseta de Grefusito de algodón del bueno, del que se hacia antes, no las mierdas que fabrican ahora los chinos, tenía un precio: vigilar el negocio familiar. Vigilar que todas las bolsas de cualquier alimento apetecible para los niños siguiera en su lugar cuando mi abuela se incorporaba de coger los palitos de azúcar situados en la parte baja del mostrador.
En definitiva, era el “puertas” de la panadería de mi abuela.

PD: En el barrio de San Cristóbal nadie acabó ninguna colección de pegatinas ni consiguió ningún premio regalado por las diferentes marcas de snacks y bollería industrial. Si alguno de vosotros sois de esa zona y nunca terminasteis la vuestra a pesar de hincharos a bollos y patatas, lo siento, la avaricia me cegó."



Sonia Sánchez conserva un piano Casio como un, bueno, claro, como un piano de chulo:

“Siempre me empeñé en conseguir la máxima puntuación y, si no la conseguía, volvía a empezar. La gente estaba hasta las narices de verme tocar una y otra vez la ‘bossanova’”


Y los demás, ya sabéis: foto y explicación a lasmovidasdedaniel@gmail.com

viernes, 14 de enero de 2011

Movida 104: Cosas que yo tengo y vosotros no (XV).

Otro par de cosas que quitan el sentío.


Darío Adanti es un dibujante de cómics e ilustrador argentino que, a parte de publicar en un montón de sitios, va de viaje por la gorra:

“En octubre del año 2000 me invitaron a la Universidad Autónoma de Yucatán, en Mérida, México, a dar una charla sobre mis animaciones para MTV “Vacaláctica” y “Elvis Christ”. Marta, como estudiante de la universidad, era la encargada de llevarme en coche de aquí para allá. Ella era descendiente de mayas y ante mi interés por su cultura y por lo que estaba sucediendo en el estado vecino de Chiapas con el levantamiento de la comunidad indígena, me regaló estos tres muñequitos que representan una familia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y que están hechos por artesanos de las comunidades indígenas de ese estado. La Familia Zapatista está entre mis muñequitos más queridos, por su simpleza, su fuerza iconográfica y porque son el único Merchandising Guerrillero Oficial que tengo entre mi colección de fetiches de la cultura popular.”



Aquí se viene la contribución de Clara Sánchez-Puga, mitad de His Majesty the King y poseedora de éste tremendo hamburguesófono:

“Era una fría noche de febrero de 2009. No podía ser de otra manera porque si hubiera sido calurosa, el cambio climático estaría muy avanzado, o esto sería Argentina, y no es el caso. Yo estaba en casa de mis amigas Pi y Jose haciendo cosas de urgentísima índole como hablar de chicos o probarnos los vestidos de las otras, o ver vídeos de "My Make Up Corner", intentando conseguir el look pin-up. Entonces, me descubrieron una página: theselby.com

¡Oh, qué maravilla! ¡Qué casazas tiene la gente! ¡Qué importante es ser creativo y molar! Pero, ¡un momento! Si yo ya soy creativa, ¿por qué no molo tanto? Entonces, escudriñando el blorl, descubrimos las cosas ABSOLUTAMENTE necesarias para la vida moderna. Tener una casa molona implica un montón de objetos que podéis ver aquí y, por supuesto, ¡hay que tener un teléfono hamburguesa para ser feliz! Así que me propuse tener mi propio teléfono hamburguesa, claro que sí, ya que ya dispongo de comida molona (tengo que hacerle una foto a eso) y de mascotas entrañables (dos, concretamente).

Busqué en Internet y descubrí que lo vendían en Urban Outfitters, así que entré en la página para comprarlo, pero, chato, con los gastos de envío que cobraban, decidí que era mejor comprarse un billete a Londres por ese dinero y adquirirlo personalmente.

Y ahora es míííííííoooooo. (Relámpago y trueno)
Y vuestro no.

¡Y salgo muy fea en la foto, pero al natural gano!”


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miércoles, 12 de enero de 2011

Movida 103: Cosas que yo tengo y vosotros no (XIV).

La Unesco ya está trabajando para proteger estas cosas, no te digo más.


Daniele Cicini es italiano y, por eso, su buena amiga se llama Kermit (la traducción literal de Kermit al español es, claramente, Gustavo. ¿Quién lo duda?):

“Esta rana es única porque ha sido mi fiel compañera de trabajo desde que empecé.
Su cara desenfadada y despreocupada me ha enseñado a relativizarlo todo.
Además, tiene una vida propia, como se puede ver en las fotos.”


José Luís López Rubiño es otro dibujante de El Jueves que hace viñetas altamente divertidas y que empezó publicando en una revista que se llamaba “Mala Impresión”. Si tenéis oportunidad de conseguir alguna, leedle. Brutal.

“Estuve buscando en casa de mis padres un plato recuerdo de Transilvania que me regalaron en plan coña hace algún tiempo, pero no lo encuentro, es como si el mismísimo Drácula se avergonzara del merchandising que le hacen y lo fuera haciendo desaparecer personalmente uno a uno de todos los hogares del mundo donde haya uno. Quizás más adelante se arrepienta y me lo vuelva a aparecer.

Te mando en sustitución el premio más curioso que me han dado nunca en un evento de cómic. Es el "Trueno de Honor", con el que obsequian a los invitados de las Jornadas del Cómic de Almería. Normalmente es una estatuilla bien grande y bien seria, pero se ve que con la crisis, este año menguó hasta este extraño pin con forma de galleta.”


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lunes, 10 de enero de 2011

Movida 102: Cosas que yo tengo y vosotros no (XIII).

¡Más, más, más!


Borja Crespo, de profesión “todo lo que tenga que ver con la cultura en todas sus variaciones” se enrola en esta colección de objetos por partida doble:

"En la imagen, sobre el gotelé infernal de la pared, ese invento del demonio, hay colgados dos ejemplares de GARBAGE PAIL KIDS, conocidos por estos pagos como LA PANDILLA BASURA. Me flipaba la colección de cromos, que por supuesto completé. Era una parodia pringosa, gore y escatológica, una versión políticamente incorrecta de las famosas muñecas repollo que lo petaron en los 80 (menudo concepto). Creo que compré los juguetes en mi visita a Los Ángeles, y, como puede apreciarse, no han salido del envase. Suelo colgar en la pared algunas figuras con su envoltorio, una manía de tantas. El síndrome de Diógenes te lleva a tener que hacer estas cosas, ahorras espacio, y así, de paso, ves tus pertenencias de culto, tu mundo, el planeta imaginario, una realidad paralela... Algunos sí salen del envoltorio, como éste Pitufo Negro impagable que pillé en Taipei. Volví de Taiwan y Hong Kong con una maleta repleta de toys y mierdas. 25 kilos de cultura basura y popular. Una maravilla. Tiré la ropa y metí todo lo que pude. ¡Puto enfermo!"


Eva Bordas, quiere tener una piara:

“Hace ya muchos años, cuando todavía jugábamos en el pasillo con la pelota blanda de fútbol (que, por cierto, eso es otra reliquia digna de este espacio), tenía una colección de huchas. Todas ellas regaladas en cumpleaños, por lo que no les tenía un aprecio demasiado especial. Aunque se lo hubiera tenido me habría dado igual, porque indiscriminadamente las rompía todas, sin querer, mientras decía con voz lastimera "perdón, perdón, perdón".

Fue en aquellos tiempos cuando apareció el objeto más extraño y peculiar de cuyos objetos hubieran existido jamás: la hucha de barro cocido en forma de cerdito.

Tenía una forma circular que lo hacía único. Con toda ilusión y decidida a no volver a romper una hucha jamás, conseguí ese animalito. Pero... ¡oh, cruel destino! Mis esperanzas volvieron a ser destruidas.

Con el corazón en un puño, busqué recambio por todos los rincones del planeta. Pero no encontré nada igual ni parecido. Entonces, mirando al infinito, exclamé: "¡A Dios pongo por testigo que nunca volveré a romper una hucha!". Desde ese momento para honrar a aquel difunto tesoro de lodo, cada vez que encuentro un cerdito especial lo guardo para mi colección.

El que mando fue el primero de ellos y al que más cariño le tengo porque se parece mucho al primer cerdito, solo que en pequeñito.”


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lunes, 3 de enero de 2011

Movida 101: Cosas que yo tengo y vosotros no (XII).

Año nuevo, cosas nuevas.
Equilicuá.


Rubén Fernández, un dibujante que se me resistía sin saber que tengo la paciencia de un nonagenario, me mandó foto por no mandarme a… en fin, a ya sabéis dónde:

"Bueno, pues se trata de un peluche de Fiedrich Nietzsche. No sé qué más decir, o sea: UN PELUCHE DE FIEDRICH NIETZSCHE. Lo vi en la tienda de un amigo y, en fin, cómo resistirme. Ni siquiera le he quitado la etiqueta, para que quede claro que es quien es, y no es un teleñeco genérico. Además, forma parte de toda una línea de productos basados en filósofos y pensadores. Hay peluches, marionetas, relojes, tazas... Y son objetos muy útiles para cuando alguien te pide fotos de objetos raros que tengas para ponerlas en su blog. La tienda donde lo encontré, por si alguien está interesado: www.gnomo.eu


Siro García-Quijada, conserva un ejemplar de los que no encontrarías ni en la Biblioteca Nacional:

“No me lo explico. Recuerdo perfectamente el día en el que vi el primer capítulo de Mazinger Z. Y era éste. Pero por lo visto éste es el numero 2. Pero, vamos, del 77 hasta ahora como para recordar. De todas formas, éste es mi capítulo favorito, en el que Mazinger echa mano del fuego de pecho (la segunda mejor arma de la serie después de los puños....bueno, la tercera después de los puños y los pechos de Afrodita A) y se carga a los robots que, dicho sea de paso, eran dos en un capítulo, que tampoco era algo muy normal. Una joya.”

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